Testimonios Refineros


Franco Rojas
Exfuncionario CRAV, 69 años

"Yo llegué a trabajar en las prensas, que era donde se hace el azúcar en pan y después pase al proceso del azúcar líquido. Hasta que cerró
sus puertas, todos los trabajadores tenían médico, dentista, visitadores sociales, cine y economato. También contábamos con practicantes que hacían curaciones e inyecciones y nos daban 20 kg de azúcar al mes.
Recuerdo que la empresa capacitó a través de la Universidad Santa María a los jóvenes que llegaban con solo 6to de humanidades, en áreas como mecánica, electricidad y control de calidad. Las poblaciones se construyeron utilizando un 10 % de las utilidades de la empresa y con el único fin que sus trabajadores tuvieran casa propia".

Patricio Rojas
Exfuncionario CRAV, 79 años

"Yo estudié en la escuela industrial de la CRAV, que era asesorada por la Universidad Santa Maria, me recibí de técnico mecánico y todo fue financiado por la empresa, incluso nos daban una ayuda escolar. Yo tenía a cargo de la sección de empaque, donde estaban las máquinas de coser, balanzas, y luego tuve la planta de alimentos como jefe de mantención los obreros teníamos siete gratificaciones anuales, no gastábamos en nada de salud, todo lo pagaba la empresa, incluso si había una operación. Nuestra jornada de trabajo era de 07 a 15 hrs y con sobre tiempo los que querían, sumaban más a fin de mes. En el gobierno de Frei Montalva se decretó una ley que las empresas que tenían casas para sus trabajadores, tenían que vendersela a sus trabajadores y que también hizo una ley que los obreros con título profesional, pasaban a ser empleados, y los empleados tenían 10 gratificaciones anuales".
Patricio Rojas

Waldo Baéz
Exfuncionario CRAV, 80 años

"Yo llegué en el 62 y estuve hasta cuando cerró la empresa. Mi labor era ser supervisor de producción. En esa época se hacían muchas cosas además de los procesos del azúcar, por ejemplo se destilaba alcohol y se envasaba. Yo viví desde muy chico en la Población Riesco, ya que mi padre, abuelo, tíos trabajaban en la CRAV. En esos tiempos era una empresa modelo para el país, estilo europeo, donde se construyeron poblaciones alrededor de la empresa. Yo recuerdo de mis padres que decian que cuando era fecha de pago en la empresa, se activaba todo el comercio de la ciudad. En los últimos años apareció Craval, que era la rama de alimentos, donde se envasaba el Fortesan que se entregaba en los consultorios y reemplazaba a la leche".

Luis Estay
Exfuncionario CRAV, 86 años

"Trabajé en la CRAV desde 1951 hasta 1979. Yo estuve a cargo del economato, como fogonero donde se producía energía eléctrica para toda la ciudad y terminé como supervisor de la división de alimentos. Hubo un momento en que la refinería se diversificó y tenía varios productos como por ejemplo, la leche purita, las sopas que se repartían para los centros penitenciarios y regimientos. La Refinería tenía un club que se llamaba Club Deportivo Viña del Mar con todas las ramas, aparte de las actividades deportivas que se practicaban al interior de la empresa para los trabajadores".

Luis Estay
Exfuncionario CRAV, 86 años

"Trabajé en la CRAV desde 1951 hasta 1979. Yo estuve a cargo del economato, como fogonero donde se producía energía eléctrica para toda la ciudad y terminé como supervisor de la división de alimentos. Hubo un momento en que la refinería se diversificó y tenía varios productos como por ejemplo, la leche purita, las sopas que se repartían para los centros penitenciarios y regimientos. La Refinería tenía un club que se llamaba Club Deportivo Viña del Mar con todas las ramas, aparte de las actividades deportivas que se practicaban al interior de la empresa para los trabajadores".

Luis Estay
Exfuncionario CRAV, 86 años

"Trabajé en la CRAV desde 1951 hasta 1979. Yo estuve a cargo del economato, como fogonero donde se producía energía eléctrica para toda la ciudad y terminé como supervisor de la división de alimentos. Hubo un momento en que la refinería se diversificó y tenía varios productos como por ejemplo, la leche purita, las sopas que se repartían para los centros penitenciarios y regimientos. La Refinería tenía un club que se llamaba Club Deportivo Viña del Mar con todas las ramas, aparte de las actividades deportivas que se practicaban al interior de la empresa para los trabajadores".