Testimonios Familias
Carmen Chamorro
Hija de exrefinero, 74 años.
"Yo nací en la Población Riesco, por lo que toda mi vida la he desarrollado aquí. En este lugar conocí a mis primeros amigos, aprendí
a jugar básquetbol en la cancha de la población, conocí a mi esposo y disfruté a pleno mi niñez y luego cunado formé mi propia
familia. Tengo los mejores recuerdos de la empresa CRAV, ya que mi papá fue muy feliz ahí. Nunca lo vi irse o llegar triste del trabajo, aún en los momentos más complicados del país después del golpe militar. Puedo decir que fue una empresa modelo y adelantada a su época
y es una pena que hoy ya no exista este tipo de empresa".
Raúl Menay
Hijo de exrefinero, 58 años.
"Mi familia le debe mucho a la CRAV. Gracias a la empresa, mi papá pudo sacar adelante una familia, educarnos, darnos valores y fuimos felices en nuestra juventud. Con mis hermanos vivimos nuestra niñez y juventud en la Población Eduardo Titus, jugamos fútbol en el Real Horizonte, mis hermanas formaron parte del clan juvenil, es decir todos participábamos en algo. Es una época imborrable,
no sólo para nosotros sino para toda esa generación. Y todo eso fue gracias a la refinería CRAV, que creó las condiciones para que
sus trabajadores vivieran cerca de la empresa, y pudieran pasar tiempo con sus familias, ya que yo recuerdo que mi papá llegaba temprano a casa.
Vivian Gatica
Nieta de exrefineros, 47 años.
"Mis dos abuelos, Luis Beckers y Jorge Gatica, fueron refineros. Vivían en la Población Riesco y ambas familias se conocían entre sí. Mi tata Luis era guardia en una de las puertas de acceso a la refinería y mi tata Jorge, empezó barriendo en los talleres y terminó
como jefe de la maestranza. Los recuerdos que tengo son los que me contaron mis papás, los que vivieron y disfrutaron los beneficios de la CRAV, y también las historias de mi abuela Eliana, esposa de Luis. Ella me contó cuando hicieron las casas de la Riesco y se las entregaron a los trabajadores, ya que antes vivían en la ciudadela al interior de la CRAV.
Jacqueline Rojas
Hija de exrefinero, 61 años.
"El primer recuerdo que se me viene a la memoria son las navidades que organizaba la empresa, y donde nos llegaban regalos muy lindos, como nosotros éramos 10 hermanos, por lo que el regalo de navidad de la CRAV, era el regalo que recibíamos cada año. También recuerdo los domingos, donde iba toda la familia. Había un bowling de la emrpesa, allí jugábamos todos y mis hermanos acomodaban los palos del bowling y se ganaban un dinero extra. Fue una niñez maravillosa".
Jacqueline Rojas
Hija de exrefinero, 61 años.
"El primer recuerdo que se me viene a la memoria son las navidades que organizaba la empresa, y donde nos llegaban regalos muy lindos, como nosotros éramos 10 hermanos, por lo que el regalo de navidad de la CRAV, era el regalo que recibíamos cada año. También recuerdo los domingos, donde iba toda la familia. Había un bowling de la emrpesa, allí jugábamos todos y mis hermanos acomodaban los palos del bowling y se ganaban un dinero extra. Fue una niñez maravillosa".
Jacqueline Rojas
Hija de exrefinero, 61 años.
"El primer recuerdo que se me viene a la memoria son las navidades que organizaba la empresa, y donde nos llegaban regalos muy lindos, como nosotros éramos 10 hermanos, por lo que el regalo de navidad de la CRAV, era el regalo que recibíamos cada año. También recuerdo los domingos, donde iba toda la familia. Había un bowling de la emrpesa, allí jugábamos todos y mis hermanos acomodaban los palos del bowling y se ganaban un dinero extra. Fue una niñez maravillosa".